Así lo mencionó Enrique Valderrama, presidente de Fecolfin, quien habló sobre la situación de las entidades afiliadas a la federación y lo que viene para el 2022.

El escenario por la pandemia llevó a varias entidades de la economía solidaria a cambiar radicalmente sus procesos. La virtualidad obligó, prácticamente, a que las empresas tuvieran que manejar de una mejor forma sus servicios al público, utilizando diversas herramientas, como el Zoom, el WhatsApp y las redes sociales, entre otros.

En este punto, las cooperativas de ahorro y crédito no se quedaron atrás. A pesar de que las dificultades existentes en materia de presupuestos y digitalización de los procesos era casi nula (en algunos casos), sus esfuerzos se vieron recompensados en las cifras que dejó el 2021, donde aumentaron los depósitos y por ende el ahorro.

A través de un análisis profundo, teniendo en cuenta variables como el medioambiente, la vivienda y el microcrédito, el presidente de Fecolfin, Enrique Valderrama, habló en Perspectiva sobre lo que pasó, lo que está pasando y lo que pasará con las cooperativas, de cara a la reactivación económica que está en marcha.

¿Cuál es la situación que vive Fecolfin frente a la reactivación?

La federación jugó un papel muy importante en la pandemia. Estuvimos muy cerca de las agremiaciones, tanto nuestras como las que no lo son, y a pesar de los impases que tuvimos, como las afectaciones por parte del ente supervisor, quien vió en esas circunstancias difíciles un momento para crear bastante normatividad, salimos adelante.

Sin embargo, en los primeros días de la emergencia sanitaria tuvimos que entregar nuestras oficinas, entendiendo que todos los procesos se iban a pasar a la virtualidad. Esta ha sido una de las federaciones que ha trabajado totalmente virtual, dejando cosas interesantes como el crecimiento inusual, muy por encima de lo visto antes de la pandemia. 

Recomendamos algunas decisiones que tenían que realizar las cooperativas afiliadas, empezando por los planes estratégicos y finalizando con las operaciones en lo digital. Esto marcó un cambio en las necesidades, tanto de las organizaciones como de sus asociados. Allí, existe un punto muy importante que trata sobre lo que deben cambiar hacia el futuro, donde hemos hecho unas propuestas relevantes. 

¿A qué tipo de procesos está enfocada la llamada “reestructuración tecnológica”?

El consumidor ahora va a elegir la comodidad, y para ello, necesita medios de pago ágiles. Por ejemplo, si un banco me da las garantías para hacer operaciones por el móvil, no voy a querer ir a una entidad física a hacer una fila para sacar un producto o servicio. Ahí sale el reto de lo que deben hacer las cooperativas de ahorro y crédito, enfocarse en el nuevo público objetivo y ofrecerle soluciones a la mano.

Hay que usar los datos que se tienen y complementar la información en el software, con el fin de encontrar gustos, comportamientos de pago e intereses, entre otros aspectos, para otorgar un crédito en menos de cinco minutos. A ese tipo de tecnología le tenemos que apuntar.

¿Y cómo lograr esto en el sector?

Este tema debe tener una solución muy sencilla y es la unión, donde entre todos se aporte el capital necesario para generar el proceso tecnológico, con el fin de lograr el objetivo principal que es la virtualización de lo generado por las entidades. Aquí también cabe destacar que no solamente somos un sector enfocado en lo social, tenemos un mercado grande al cual apuntarle y este tipo de iniciativas generan que ese objetivo, sea lograble. 

¿Cómo se han comportado, en materia financiera, las cooperativas de ahorro y crédito, luego de la pandemia?

Las entidades tenían un problema ya que no estaban incluidas en el Sistema General de Vivienda de las leyes colombianas. Nosotros, junto a Analfe, hablamos con el ministerio de Vivienda, el ministerio del Trabajo y el entonces presidente del Congreso, Germán Blanco, para incluir cosas importantes, como ingresar en ese sistema, donde solo estaban entidades bancarias y asociadas como seguros y demás. Ahora la ley impera y le da protagonismo a las cooperativas. 

Otro de los temas relevantes son los subsidios, donde también fuimos incluidos, para las tasas de interés. El fondo FRECH garantiza que las entidades tengan ese valor reducido en esas tasas, para que las personas puedan pagar más rápido su obligación. Allí están las VIS y no VIS, a las que debemos ponerle un orden para que las entidades trabajen perfectamente. 

Esto también diversifica la cartera de consumo, también ayudarán en la reactivación de la economía, donde se verán beneficiados productos que hacen parte de la construcción. En estos subsidios están los de vivienda rural, los cuales no se están usando y son una oportunidad perfecta para que las cooperativas las utilicen y contribuyan a diversificar sus líneas de crédito.

Y el último tema es el microcrédito que está orientado a los emprendedores. Las cooperativas deben apuntarle a este público ya que la mayoría de los recursos que el gobierno destinó, fueron para estas empresas, por eso es relevante que se haya incluido a este sector en el PND.

¿Cuáles fueron las conclusiones que dejó la Convención Financiera Cooperativa Internacional?

Le apostamos a los temas de vanguardia, como la tecnología. Allí, decidimos hablar de una temática que ha tomado fuerza en los últimos años, como lo son las criptomonedas, con el fin de tener claridad sobre lo qué significa y cómo lo podemos aprovechar. Dentro de ese tema, hablamos de los neo bancos. Desde Costa Rica, trajimos un ejemplo como el de Coopenal, donde crearon un banco totalmente virtual, aprovechando alianzas con externos y montando un modelo para que los asociados operaran todo a través de la virtualidad.

Hablamos con los jóvenes también, en donde ellos mostraron sus puntos de vista, siendo claros en la renovación y acción. En el evento lanzamos una red de jóvenes de ahorro y crédito, donde queremos que ellos se capaciten y se orienten para liderar el futuro del sector cooperativo.

El medioambiente es un tema que no da espera. Hay que actuar ya. El mejor ejemplo es mostrar que un sector del cooperativismo quiere ser parte de la solución. Había que mostrar el peligro que estamos afrontando, para dar a entender que debemos practicar esos temas ambientales y sostenibles. En lo personal, he tenido un gran afecto por este tema, no por mí, sino por mis nietos que son los que quedan. 

¿Cuál es el reto de Fecolfin para el 2022?

Lo principal es crear integración económica. Queremos realizar unos proyectos que nos permitan avanzar, con entidades bancarias a nivel internacional, sin embargo, hay que quitarnos los egos y que seamos más unidos. Si tenemos las ideas, debemos volverlas realidad para que valgan la pena. 

Debemos seguir creciendo, somos 100 organizaciones en nueve años y creemos que tenemos una fortaleza interesante, como los bancos del sector, cooperativas financieras y las de ahorro y crédito. Y no debemos olvidar que debemos observar a los asociados y sus pensamientos, ya que el apoyo es relevante para que estén con nosotros.